Resumo
Estamos en un cruce de caminos: una encrucijada que nos obliga a avanzar, repensando mejor que inventando. La Archivística ha evolucionado lo suficiente para abordar los cambios que las nuevas tecnologías imponen, pero no puede dejar de aprovechar principios, conceptos, términos que estaban suficientemente asentados y siguen siendo útiles en el nuevo escenario que nos ha tocado vivir. Es el caso de tipo documental, término y concepto que parte de la Edad Media y cuya metodología aprendimos de la Diplomática. Su evolución, desde característica documental, pasando por atributo, hasta llegar a metadato se reconoce sin esfuerzo. Su necesidad y su uso estuvieron marcados desde el principio y hoy sigue siendo imprescindible para el reconocimiento, representación y recuperación no solo de los documentos analógicos sino de los electrónicos. Como atributo o metadato continúa siendo obligatoria su aplicación. Insistiremos en su identificación y en la relación con las actividades que testimonia y destacaremos su importancia al facilitar la denominación del documento y de las series.